PERE VILA, PROYECTISTA DE 35MM “EN UN PAR DE AÑOS, MI PROFESIÓN VA A DESAPARECER”

PUBLICADO EL 12 JUNIO, 2012 POR PIRINEUM PRENSA

Texto y fotos: Lucía de la Sierra.

Pere Vila, proyectista de 35mm.

¿Quién está detrás de la pequeña ventana de la que sale la luz del proyector de cine? Muy pocas veces, cuando vamos al cine, nos hacemos esa pregunta. Quizás, de manera egoísta, sólo nos acordamos de las imágenes que hemos visto en la pantalla, olvidándonos de la labor de las personas anónimas que hacen posible que las películas que se proyectan no pierdan su calidad y su magia. Pere Vila es una de esas personas.

Pere Vila nació en 1951 en Molins de Rei.  Actualmente reside en Sant Feliu de Llobregat, provincia de Barcelona y tiene una empresa audiovisual llamada Pere Vila Audivisuals S.L. que ofrece cualquier tipo de servicio que tenga que ver con proyecciones audiovisuales.

Desde los cinco o seis años sintió vocación por el trabajo de proyectista. “Con mi abuelo fuimos a ver a un amigo suyo que trabajaba como operador en un cine. En aquel tiempo las películas eran inflamables, y ese día vimos como un rollo de película se quemaba. Al ser pequeño, eso me motivó”, explica Vila. A los siete u ocho años le pidió a su padre que le comprara un proyector de cine para poder ver películas con sus amigos. Poco tiempo después, con catorce, empezó a trabajar como operador en un cine. Aunque han transcurrido muchos años desde que comenzó en su profesión, Pere Vila no ha abandonado el foco del trabajo de proyectista hasta el día de hoy.

Estos días, en los que en la capital oscense se celebra el 40º Festival Internacional de Cine de Huesca, realizará su trabajo en el Teatro Olimpia de Huesca. Son muchas horas de proyección y el proyectista del Olimpia necesita el refuerzo.  “Gracias a diversos contactos que tenía y que conocían mi trabajo, hoy estoy aquí. La verdad es que ahora mismo me siento muy contento”.

Al igual que cualquier máquina, existen diversos tipos de proyectores. Cada uno tiene sus peculiaridades y es todo un mundo. Proyectar una película conlleva un trabajo preciso y muy meticuloso, que debe rozar la perfección en el empalme o unión de los rollos, por ejemplo. Normalmente las películas suelen llegar a los cines divididas en cinco rollos y hasta en diez, como Avatar, por su larga duración. “Se necesita paciencia en esta profesión. No nos podemos poner nerviosos. Este oficio es duro pese a que ahora la tecnología digital lo está cambiando mucho. Aun con todo, creo que hay que sentir afición por esto”, opina Pere Vila. Con respecto a la maquinaria del Teatro Olimpia, dice que le está costando un poco adaptarse. “Yo creo que según vaya practicando le iré cogiendo el tranquillo”, manifiesta positivo.